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Artículos Varios             

 


 

 

 

AGUARÁ GUAZÚ, en recuerdo del Guardaparque Oribe Altez 

Carlos Ma. Prigioni

Aguará-Guazú significa en guaraní “zorro grande” .La presencia de este cánido fue reportada por J.S.Villalba Macías en 1990 y Mones y Olazarri en 1991, basados ambos trabajos en un ejemplar macho adulto capturado en la Estancia San Lorenzo, bañados del arroyo Amarillo, cerca de Farrapos, departamento de Río Negro. Este ejemplar hoy integra las colecciones de mamíferos del Museo Nacional de Historia Natural de Montevideo.
Años mas tarde la mitad de un maxilar inferior  y un fragmento de maxilar superior eran extraídos de una excavación arqueológica realizada en el Potrerillo de Santa Teresa.
A pesar de que existían testimonios de avistamientos no confirmados, después de la captura del ejemplar de Río Negro nunca más se volvió a hablar del animal.
De entre esos testimonios, obtenidos de fuente confiable, figuran las localidades de arroyo Guaviyú (Paysandú); curva de Olano, Ruta 17, (Treinta y Tres); arroyo de las Rengas (Vergara, Treinta y Tres); Arrayanes del Cebollatí (Treinta y Tres) y arroyo Olimar Chico, 7ª Sección (Treinta y Tres).
En la localidad de Diecinueve de Abril, Cerros de Aguirre (Rocha) la familia Ahlig nos reportaba tres avistamientos, el último de ellos hace cinco años atrás en los alrededores del pueblo, dentro de un cultivo de formio.
Especialmente detallado es el relato de  Jesús Suárez  (Camino Perinetti, antigua estancia de Llorente, Treinta y Tres) quien me describiera hace algunos años la persecución de un aguará por varios perros quienes en ningún momento se atrevieron a atacarlo, tan siquiera  acercarse.
Uno de los últimos registros fue el de nuestro amigo y periodista Walter Perez Marmo quien el sábado 11 de enero de 2003 tuvo el privilegio de observar un magnífico animal al costado de Ruta 13, a cinco km del empalme con la ruta 8.

Entre setiembre y octubre de 2000 el Guardaparque Oribe Altez, Guardaparque del Potrerillo de Santa Teresa, (Área Protegida Probides-Dinama) escuchó al menos en tres oportunidades el grito de un animal, que identifica con un aguará-guazú ,al compararlo con una grabación realizada por mí en un zoo de Argentina.
Con fecha 18 de octubre se localizan varias huellas y se toman calcos en yeso que comparados con la figuras de la guía de Becker y Dalponte (Brasil) y con un calco de la para del aguará muerto en Río Negro en 1989 resultan ser de la misma especie.

Era invierno del año 2002 y el Guardaparque del Potrerillo de Santa Teresa, Roha, (Área Protegida Probides-Dinama) José P. Acosta, comenzaba su recorrida nocturna habitual cuando escuchó un desgarrador lamento de características humanas.
Inmediatamente  volvió a la casa y solicitó a su esposa uno de los focos de alta potencia, convencido de que alguien había caído al canal Laguna Negra y gritaba pidiendo auxilio.
Ya equipado con el foco avanzaba hacia allí cuando tras los reiterados gritos se dio cuenta de que no era “gente” sino un “bicho desconocido”.
Prosiguieron los lamentos y vanos fueron los intentos  por localizarlo.
Ya contra la playa de la laguna el foco iluminó de pronto unas huellas en la arena. Utilizando yeso líquido, Acosta obtuvo varios calcos de huellas de lo que parecía la pata de un gran perro.
Lamentablemente, como el animal había caminado sobre arena muy seca, las huellas no eran muy definidas. Pero en octubre del mismo año finalmente se  vuelve a confirmar  la presencia del aguará en base a una huella de la pata anterior . Los dedos centrales muy próximos y adelantados y la almohadilla central muy pequeña (sobre todo con respecto a la de un perro doméstico) son elementos que permiten identificarla
.

El aguará-guazú produce dos diferentes tipos de sonido conocidos : el primero de ellos recuerda a dos ladridos unidos de uno de esos perros viejos de campaña, muy graves y algo “arrastrados”. El segundo, el que estremece, comienza como un lamento humano, prolongado, que puede (o no) rematar en un aullido, como el de un lobo.

Finalmente a fines de agosto, de 2006, un gigantesco macho adulto ( de unos 50 kgs.) y probablemente viejo, fue muerto por cazadores furtivos en las Puntas de arroyo Chuy del Tacuarí, en Cerro Largo.
Si el ejemplar del arroyo Amarillo era grande éste último ,que hoy por suerte custodia el Museo de Historia Natural, es un gigante que casi duplica el peso registrado a nivel internacional para ejemplares de aguará.

Cuando los conquistadores portugueses llegan al Brasil traen consigo del viejo mundo la leyenda del hombre lobo o “lobisome” pero como en América no existían los lobos que mejor que endilgarle la leyenda al aguará, sobre todo porque gritaba en forma estremecedora y su aspecto fantasmal contribuía al asombro.

Habita zonas de pastizales, matorrales y bañados. En un estudio realizado en Brasil Central se descubrió que un tercio del tiempo lo dedica a circular en pastizales abiertos, mientras que el tiempo restante permanece o circula por bosques y selvas. En el norte argentino utiliza pastizales con bañados y parches de matorrales. Son de hábitos nocturnos y descansan ocultos durante el día.
Son omnívoros incluyendo en su dieta pequeños vertebrados como:  ranas , culebras, lagartijas, pájaros y sus huevos; también mulitas y tatúes. Existe un reporte de ataque a venados de campo adultos.
La fruta que consume incluye una especie de los llamados “revienta-caballos”, una planta prima del tomate cuyo fruto recuerda un tomatito de algunos centímetros. Los alcaloides contenidos en esta planta le combatiría parásitos de los riñones manteniendo baja la cantidad de estos indeseables huéspedes.

Machos y hembras permanecen juntos mucho tiempo luego de lo cual continúan una vida solitaria. Son muy territoriales.

El apareamiento se llevaría a cabo entre abril y junio para, tras una gestación de poco mas de dos meses, parir un promedio de dos a tres crías.

De los tres ejemplares registrados para Uruguay, dos fueron muertos por cazadores furtivos que respaldan su injustificada acción en la presunta “agresión” del animal.
El aguará es completamente inofensivo para el hombre.
Si escucha el grito de uno y tiene como hacerlo, grábelo, si encuentra sus inconfundibles  huellas trate de obtener un calco con yeso, cemento portland o aún derramando en la huella sebo de vela. Se constituirá en un invalorable aporte para la ciencia.

 

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