Página Principal / Home Page

Página Principal / Home Page

 

 

      Página Principal / Home Page        Enviar correo  / Send e-mail        Imprimir / Print        

03 de abril de 2010

             Principal          Mail           Imprimir

     

 


 

Prof. Francisco (Pancho) Oliveras, fundador del Centro de Estudios de Ciencias Naturales

 

 

La librería-museo

Francisco Oliveras nació en la Ciudad de Treinta y Tres el 10 de mayo de 1896. La familia se trasladó a Montevideo y Francisco estudió en el colegio de los Padres Bayoneses.

A los dieciocho años quedó a cargo del comercio familiar, la “Librería Oriental” que luego se llamó “Librería Oliveras”. En esta librería el joven inició sus estudios de geografía, historia, geología, arqueología y paleontología. Allí nació su vocación por las Ciencias Naturales. Por entonces comenzó a realizar prospecciones en los alrededores de Montevideo aplicándose a la investigación y búsqueda de materiales. En esta tarea recorrió el Parque Rodó, Pocitos, Buceo, Malvín, Punta Gorda, Cerro, las barrancas del Arroyo las Piedras, el Arroyo Aparicio, las areneras de Carrasco y más tarde las costas de Colonia, Rocha, Maldonado, etc.

Los materiales recogidos se fueron conservando en la trastienda de la librería a la que concurrían conocidos intelectuales de la época.

La librería se transformó en la sede de una peña de científicos, escritores y profesores.

En 1926 Francisco Oliveras participó como socio fundador de la “Sociedad Amigos de la Arqueología”. Más tarde integró la directiva de esa institución.

Sus estudios lo vincularon con hombres de ciencia como el Prof. Clemente Estable, el geólogo alemán Carlos Walter, el paleontólogo argentino Carlos Rusconi, asimismo con Paul Rivet, Director del Museo del Hombre de París.

 

El carisma de un líder

Su ámbito de investigación llegó a abarcar el país entero rescatando valiosos materiales arqueológicos y paleontológicos. Conoció muchos habitantes del campo y se hizo conocido entre los paisanos. Ellos le proporcionaban datos imprescindibles sobre los sitios y caminos de acceso, muchas veces difíciles. Llegaban a él llevándole huesos, puntas de flecha, boleadoras, amatistas y con ellos la pista hacia los yacimientos escondidos. Su natural estilo campechano, su lenguaje culto pero lleno de giros expresivos los conquistó. Muchos años después reaparecía por los pagos visitados y la gente se acercaba afectuosamente a saludarlo. En algunos lugares, al crepúsculo, en el momento en que se retiraba del lugar, le cantaban una canción de despedida.

 

Profesor de maestros

En 1943 el Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal creó, en los institutos de formación de maestros, varias cátedras de ampliación cultural a cargo de eximios profesores de aquella época de oro. Entre ellas la de “Estudio Directo de la Naturaleza” que se adjudicó al Prof. Francisco Oliveras, quien ejerció esa cátedra por 25 años.


Volver a la página anterior