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DOCUMENTOS
DE DIVULGACION
MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL Y ANTROPOLOGIA
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LACTACIÓN:
la importancia de tomar leche
Alby
García lópez *
Característica
exclusiva de los mamíferos
La lactación es tan importante para los mamíferos que,
de hecho, da nombre a esta clase y
en gran parte la identifica.
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Se define este período como aquel en el cual, luego del
nacimiento, la madre brinda un sustento al recién nacido, que es producido
dentro del cuerpo materno y se denomina leche. |
Así como la evolución de los mamíferos, la evolución
de la lactación involucra muchos cambios organizacionales; estos incluyen:
cambios bioquímicos (síntesis de proteínas y su catabolismo en las hembras y
sus crías); diferenciaciones anatómicas (desarrollo de la glándula mamaria,
la musculatura de las mejillas y el crecimiento dentario de la cría); y
modificaciones fisiológicas que incluyen no sólo el control hormonal y el
metabolismo, sino también cambios de comportamiento en la madre y su cría (Hayssen,
1993).
La lactación es el paso final en el ciclo reproductivo de
los mamíferos. La supervivencia del recién nacido depende del suministro
adecuado de leche secretada desde la glándula mamaria en un período variable
de tiempo luego del nacimiento. Esto asegura también el éxito ulterior de la
cría al llegar al estado adulto.
Origen
y Estructura de la Glándula Mamaria.
La glándula mamaria es subcutánea, es decir, está bajo
la piel. Se origina a partir de glándulas sebáceas, que son aquellas que
producen grasas y ayudan a lubricar la piel. A lo largo de la evolución, estas
glándulas se modificaron en las hembras de los mamíferos, dando por resultado
la estructura que luego alimentará al neonato a través de la producción de
leche.
La glándula está compuesta de acinos glandulares,
especies de bolsas dentro de las cuales se encuentran los galactóforos. Estos
son las células productoras de la leche. Los acinos confluyen en pequeños
ductos, los cuales desembocan en un conducto mayor que lleva al final de la glándula
en el pezón. Con referencia a estas células cabe destacar que su tipo de
secreción implica la pérdida de la parte superior de la membrana y parte de su
contenido.
Esta glándula tiene secreción exócrina, lo que
significa que su contenido sale al exterior del cuerpo, fenómeno compartido con
otras glándulas tales como las sebáceas y las sudoríparas.
La
Leche.
La leche es el producto de la glándula mamaria. Es un
excelente sustento para el recién nacido y su composición relativa varía
entre especies, pero está compuesta por lo general de proteínas, azúcares y
grasas. Las proporciones de estos compuestos pueden variar, como así también
iones y determinadas proteínas o azúcares que dan identidad a la leche de cada
especie. Entre los azúcares principales que tiene la leche se
encuentra la Lactosa.
Las proteínas que la componen son específicas y las principales se
denominan Caseinas,
que pueden ser de varios tipos, así se pueden mencionar por ejemplo las alfa
caseínas y las beta caseínas entre otras.
Las grasas aportan nutrientes a largo plazo para el
neonato, mientras que los azúcares pueden ser utilizados inmediatamente.
Asimismo, podemos encontrar distintos tipos de iones y
anticuerpos que ayudan tanto al normal funcionamiento metabólico como a la
creación de defensas.
La leche secretada inmediatamente después del nacimiento
(calostro), es especialmente abundante en anticuerpos que brindan inmunidad
pasiva a la camada. Esto ayuda a la creación natural de barreras inmunológicas
en el neonato. Subsecuentemente, la
secreción rápidamente se transforma en un fluido que provee todos los
nutrientes requeridos para la salud y el crecimiento del recién nacido. Además,
las hormonas y/o factores entregados vía calostro o leche, afectan
posteriormente el crecimiento y la reproducción del recién nacido (Tucker,
1994).
La
Prolactina, El Precursor.
Esta hormona es el precursor de la secreción láctea,
comienza a actuar en los primeros estadíos de la gestación haciendo que la glándula
mamaria comience a desarrollarse. Más tarde, próximo el nacimiento, hará que
comience la producción de leche y su subsecuente secreción.
Esta hormona, hermana de la hormona de crecimiento,
tiene su origen hace unos 500 millones de años, tiempo en el cual ambas habrían
cobrado identidad propia.
En años recientes se descubre que está presente en el
Reino Animal a partir de los insectos, y que actúa de forma distinta según el
receptor celular al cual se adhiera, en la actualidad se la está considerando
un pro-hormona, es decir, al adosarse a distintos receptores, daría lugar a
diferentes reacciones hormonales dentro de la célula, dando también distintas
reacciones en diferentes células. No tiene una función única.
Aspectos
Ecológicos.
La concentración de nutrientes en la leche varía
entre los mamíferos, lo que podría reflejar presiones de selección para
optimizar la transferencia de energía y nutrientes bajo diferentes límites
fisiológicos (Hood et al., 2001). Las diferencias en la composición de la
leche en distintas especies se puede explicar por el tamaño corporal, los
patrones de cuidado parental, necesidades de termo y osmorregulación en la
prole y la filogenia (Hood, et al., 2001).
Si se analiza la duración relativa de la lactancia entre los mamíferos,
pueden distinguirse tres grupos: 1) los de lactancia larga (primates, murciélagos
y marsupiales), 2) los de corta duración (focas y ballenas, excepto las orcas) y
3) los de duración media (el resto de los mamíferos, excepto los monotremas).
Para los mamíferos, la longitud del período de lactación está relacionada,
generalmente de forma positiva, con el tamaño de la madre. Los períodos pueden
variar entre 4 (algunos ratones) y más de 900 días (ballenas). Por lo general
las especies de tamaño menor dan de mamar menos tiempo a sus crías.
Independientemente del peso de la madre, otras características
(tamaño de la camada, desarrollo neonatal, dependencia nutricional relativa)
pueden influenciar la duración de la lactación.
El calostro y la leche madura tienen también
sustancias no nutritivas, como anticuerpos y factores bioactivos, que pueden ser
importantes para el crecimiento, desarrollo y supervivencia del recién nacido (Hurley;
Hayssen, 1993).
Curiosidades.
Como ya mencioné, la longitud de la lactación suele
ser directamente proporcional al peso de la hembra. Generalmente, las especies más
grandes tienen períodos de lactación más largos, aunque hay excepciones. Los
murciélagos, los primates y los marsupiales forman juntos un grupo con períodos
de lactación largos comparados con otros mamíferos de masa maternal similar.
En marsupiales, dado el estado fetal al nacer, no son sorprendentes períodos de
lactación muy largos. Sin embargo, ni murciélagos ni primates paren crías tan
poco desarrolladas. Una larga lactación implica un extenso período de contacto
madre-cría, lo cual representa una ventaja para especies que tienen grandes
cantidades de información para transmitir a su descendencia. Al igual que en
primates, los murciélagos requieren poner a punto su complejo sistema nervioso.
Los murciélagos y primates recién nacidos parecen ser tan “fetales” en su
desarrollo neurológico como los marsupiales neonatos lo son en aspectos físicos.
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Mientras la mayor parte de los mamíferos destetan sus
crías antes de que alcancen el 40% de su masa corporal adulta, los murciélagos
son destetados aproximadamente con el 70% de su masa final y al menos el 90% de
su dimensión alar definitiva. |

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La lactación es un fenómeno único en el Reino
Animal. Casi ningún otro animal es capaz de proporcionar alimento producido
dentro de su propio cuerpo a la camada. Por esta razón, entender la lactación
es importante para entender la biología de los mamíferos.
Referencias:
1)
HAYSSEN, V.
1993. Empirical
and theoretical constraints on the evolution of lactation. J. Dairy Sci. 76:
3213-3233.
2)
HOOD, W. R., T.
H. KUNZ, O. T. OFTEDAL, S. J. IVERSON, D. LEBLANNC, J. SEYJAGAT.
2001. Interespecific and
intraespecific variation in proximate, mineral, and fatty acid composition of
milk on Old World fruit bats (Chiroptera: Pteropodidae). Physiological and
Biochemical Zoology 74(1): 134-146.
3)
HURLEY, W. L.
Introduction to
lactation biology. ANSCI 308. Web page http://classes.aces.uiuc.edu/AnSci308/.
4)
TUCKER, H. A.
1994. Lactation and its hormonal control. En The Physiology of
Reproduction. Segunda Edición. Editado por E. Knobit & J. D. Neil.
Raven Press Ltd. New
York. Capítulo 57. Pp 1065-1098.
* Comentarios o
preguntas al autor: albyp2002@yahoo.com
* Museo Nacional de Historia Natural y Antropología
