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DOCUMENTOS
DE DIVULGACION
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Murciélagos: Mamíferos voladores
Los
quirópteros, llamados más comúnmente murciélagos, son mamíferos placentados,
es decir que presentan gestación completa de las crías
dentro del útero materno. Otra serie de características –no exclusivas de los placentados– son:
a) glándulas mamarias secretoras de
leche, que constituye el alimento de la cría recién nacida; b) cuerpo cubierto de pelos
y c) regulación interna de la temperatura corporal ("sangre caliente").
La clasificación científica de los animales los agrupa en el Orden Chiroptera, que significa "mano alada" (del griego: cheiros = mano y pteron = ala). Como lo indica la palabra, el ala está formada por la mano cuyos dedos están excepcionalmente alargados y su función es la de soporte de la membrana alar (Fig.2).
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1) Propatagio - 2) Dactilopatagio - 3) Plagiopatagio - 4) Uropatagio |
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Salvo el pulgar,
los dedos quedan recubiertos por pliegues de la piel. Estos pliegues se
extienden desde la mano y dedos por los flancos del cuerpo y llegan hasta los
miembros posteriores. A su vez, los miembros posteriores pueden presentar, entre
ellos, pliegues cutáneos que contienen toda o parte de la cola. Estas membranas
que rodean al cuerpo reciben distintos nombres según en la posición en que se
encuentren (Fig. 1). Esta superficie membranosa es la que permite generar el sustento
necesario para contrarrestar la fuerza peso y mantener al animal en el aire.
Los
fósiles más antiguos de murciélagos encontrados datan del Eoceno (época que
comienza hace 45 millones de años). El espacio aéreo diurno de aquél entonces
estaba ocupado por el exitoso grupo de las aves, que acaparaba gran parte de la
oferta alimenticia. Había un nicho ecológico similar nocturno por explotar si
algún animal fuera capaz de desarrollar las adaptaciones necesarias para
aprovecharlo. Es probable que los quirópteros surgieran de pequeños mamíferos
nocturnos no voladores que se alimentaban de insectos y vivían entre el follaje
de los árboles. El costo energético que implica transportarse entre un árbol
y otro vía el suelo es mucho mayor que el gasto que representa la vía aérea.
Si además de saltar de un árbol a otro, se tiene un control preciso de los
movimientos, el vuelo activo representa un mecanismo de caza muy efectivo. Si
bien otros mamíferos ostentan el título de voladores como por ejemplo, las
ardillas voladoras, éstas no son capaces de volar realmente sino que sólo están
limitadas a planear. Los únicos mamíferos capaces de generar un vuelo activo
son los quirópteros.
El
desarrollo de este sistema de locomoción hubiera sido inútil sin la presencia
de un buen sistema sensorial que les permitiera ubicarse y localizar las presas
eficazmente en la noche. Si bien algunos murciélagos, como los zorros voladores
de Eurasia, África y Australia, han conservado un buen sentido de la visión,
el sentido auditivo es una alternativa para moverse en la oscuridad. La manera
de utilizar el sonido para percibir el entorno es analizar los ecos que genera
la propia emisión sonora del animal. Este sistema de emisión y recepción de
ondas sonoras se denomina ecolocalización y también lo poseen los cetáceos,
algunos mamíferos insectívoros y dos especies de aves cavernícolas.
Precisamente en este sistema natural es en el que se basó el hombre para
“inventar” los radares. Si bien no todos los murciélagos son capaces de
ecolocalizar, este sistema sensorial basado en la audición y no en la visión
ha arraigado la creencia popular de que los murciélagos son ciegos. Esto no es
en absoluto cierto ya que todos son capaces de ver y ciertas especies utilizan
la visión, además de la ecolocalización, para alimentarse.
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El orden de los quirópteros se divide en dos subórdenes: Megachiroptera y Microchiroptera. Los megaquirópteros incluyen a los zorros voladores mencionados anteriormente (Fig. 3). En general son murciélagos de gran tamaño su masa puede llegar hasta 1,4 kg y poseer una envergadura de 1,2 m; aunque también hay especies pequeñas, de pocos gramos de masa y centímetros de envergadura. Se alimentan principalmente de frutas y algunos también consumen néctar y polen. Utilizan principalmente su visión y olfato para moverse y alimentarse porque, a excepción de algunas especies, no son capaces de ecolocalizar. |
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El
segundo suborden abarca el grupo de los microquirópteros, se distribuyen en
todo el mundo y se alimentan principalmente de insectos. Todos los miembros de este
grupo son capaces de ecolocalizar y dependiendo de la especie, también
desarrollan en menor o mayor grado otros sentidos como la visión, el olfato o
la termorrecepción (receptores que captan el calor proveniente de sus presas).
Los
quirópteros presentan una gran diversidad, llegando a más de 950 especies
distribuidas en todo el mundo. En las áreas tropicales es donde se encuentra
el mayor número de especies, el que disminuye hacia latitudes mayores. La
alta diversidad de este grupo se debe a la gran cantidad de nichos ecológicos
que han sido capaces de aprovechar. Presentan una gran cantidad de hábitos
alimenticios que van desde distintos tipos de insectos, frutas, néctar, polen,
peces, anfibios y hasta sangre. Las distintas fuentes de alimento y el hábitat
en las que están insertas presentan distintos desafíos y las habilidades del
murciélago deben ser acordes a estas dificultades. Quien se alimente de presas
voladoras rápidas o tenga que escapar a depredadores, le es conveniente
desarrollar un vuelo rápido que le permita obtener su alimento y escapar de
serlo. Asimismo, las especies que se alimentan entre el follaje deben ser
capaces de maniobrar y volar lo suficientemente lento como para evitar los obstáculos.
Las adaptaciones morfológicas que presentan los quirópteros a este respecto se
relacionan con la forma de las alas, entre otros factores.
Por
las características climáticas y bióticas del Uruguay, asociadas a la situación
latitudinal, hacen que el número de especies que se han citado sea
relativamente bajo: veintiuna especies.
Estas especies están contenidas en tres familias.
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La
característica más notoria de los integrantes de esta especie es que su cola
no se encuentra totalmente incluida dentro del uropatagio (Fig. 4), razón
por la cual se denominan comúnmente “murciélagos de cola libre”. Se
encuentran en zonas tropicales y subtropicales de todo el mundo; para el Uruguay
se han citado siete especies. Su
alimentación consiste en insectos y están altamente especializados en cazarlos
al vuelo a altas velocidades (estudios teóricos indican aproximadamente 8 m/s).
Esta característica presenta restricciones al vuelo entre obstáculos porque
aunque los molósidos son capaces de detectarlos, no son capaces de disminuir la
velocidad y chocan contra ellos. Por esta razón vuelan en espacios abiertos y a
alturas considerables que pueden llegar a los tres mil metros. |
Los
refugios que frecuentan varían según las especies. Algunas son montaraces,
encontrándose en huecos de árboles. Otras, además de frecuentar huecos de árboles
y grutas, se encuentran en lugares céntricos y suburbanos de las ciudades del
país.
Familia VESPERTILIONIDAE (léase vespertiliónide)
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A
diferencia de los anteriores, este grupo presenta la cola completamente incluida
en el uropatagio (Fig. 5). Su distribución es amplia, siendo más
comunes en zonas templadas y aún llegan a latitudes muy altas como Canadá y el sur
de Sudamérica. En el Uruguay se ha citado la presencia de once
especies. Si
bien se considera que estas once especies son insectívoras, una de ellas –Lasiurus
cinereus– ha mostrado ser más generalista en cuanto a su dieta, ya que
algunos autores han registrado la presencia de restos óseos de otra especie de murciélago
en contenidos estomacales. Sin embargo, esto no es lo común y no se ha
reportado para Uruguay. Los
refugios varían según la especie, utilizando grietas de barrancas, grutas, árboles,
cielorrasos, galpones, etc. |
Esta
familia, a pesar de restringirse al continente americano,
presenta un alto número de especies con variados hábitos alimenticios.
Algunas especies son insectívoras mientras que otras consumen pequeños
roedores, aves y lagartijas; otras ingieren material vegetal como frutas, néctar
y polen. Dentro de esta familia también se encuentran las tres especies de
murciélagos hematófagos, especializadas en alimentarse de la sangre de
vertebrados.
Las
tres especies del Uruguay se caracterizan por la ausencia de cola y un
uropatagio rudimentario, pero se trata de una característica no generalizada de la familia. Dos
de las especies son frugívoras y se encuentran en la zona norte del país, como
en el Departamento de Artigas.
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La
tercer especie es Desmodus rotundus conocida con el nombre común de
“vampiro” (Fig. 6). Esta especie es considerada potencial vector de zoonosis dada su
forma de alimentación y la amplia distribución que presenta. El aumento de sus
poblaciones se debe al incremento de la oferta alimenticia consecuencia de la
introducción del ganado por parte del ser humano. Una de las enfermedades que
puede trasmitir esta especie, a la que se le da mucha importancia es la rabia
paralítica. Actualmente el Uruguay ha sido declarado país libre de rabia; sin
embargo, esta zoonosis alcanzó status de epidemia en 1927. Los estudios
realizados nunca diagnosticaron casos de rabia trasmitida por D. rotundus
ni casos de rabia en fauna silvestre; la enfermedad siempre se manifestó como
rabia urbana, trasmitida principalmente por caninos. Lamentablemente, a pocos
kilómetros de la frontera con Uruguay, sí se han diagnosticado casos de rabia en murciélagos
en Brasil. Dado que las poblaciones uruguayas no están
afectadas, es de vital importancia conservarlas y conocerlas ya que si se
exterminan se dejarían refugios y alimento para que otras poblaciones,
potencialmente infectadas, los
aprovecharan. |
![]() Fig. 6 |
* Comentarios o
preguntas al autor: jsosa@iibce.edu.uy
* IIBCE. (Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable)