Recientemente, visitamos el CECAP de Montevideo, ubicado en Juan José Quesada 3671, esquina Margarita Uriarte (Brazo Oriental), con el fin de asistir a la reunión de coordinación de la mañana. Asistimos a una de las puestas en común más ricas en cuanto a la variedad de conceptos vertidos, temas sobre la mesa; y mayor cantidad de mates que giran alrededor. Asistimos, a una reunión de coordinación, como la que todos los lunes en la mañana se desarrolla en el CECAP de Montevideo.
De qué hablamos cuando hablamos de CECAP
CECAP son los Centros Educativos de Capacitación y Producción del MEC, dentro del Plan Nacional de Educación y Trabajo (PNET). Se encuentran en Canelones, Colonia, Paysandú, Salto, Maldonado, Treinta y Tres, Río Negro, Rivera y Montevideo.
Sus mayores objetivos son "contribuir a brindar educación integral a adolescentes y jóvenes; y a favorecer la inclusión social y la participación ciudadana desde una postura crítico reflexiva". Además, tiene como uno de sus grandes impulsos "la continuidad educativa y la integración de los jóvenes en el sistema educativo formal y la formación de los jóvenes para integrarse al mundo del trabajo con mejores posibilidades".
En cada turno trabajan dos coordinadoras pedagógicas.
Mary es la coordinadora del Área de Secundaria y del Área de Conocimientos Básicos. Mariana es la coordinadora del Seguimiento Educativo Laboral; mientras que Gustavo es el encargado de la gestión del establecimiento.
Hoy en día, CECAP, cuenta con cuatro docentes de referencia, tres maestras y un maestro. Asimismo, los talleres están conformados por parejas educativas.
CECAP funciona actualmente en dos turnos: matutino y vespertino, asistiendo a los talleres 450 chiquilines aproximadamente.
En total son 4 semestres, para luego salir al mercado laboral. En el primero, los alumnos participan con un educador referente en todos los talleres. Ellos también tienen la posibilidad de realizar prácticas en varios lugares dentro del ministerio, como son el programa Plataforma de la Dirección Nacional de Cultura, la Cafetería y Mantenimiento y Obras de la sede central del MEC.
Se han realizado contactos con el INAU, habiendo tenido personal de CECAP en los comedores infantiles; al tiempo que algunas empresas privadas especializadas en carpinería, cueros, áreas verdes, peluquerías; entre otros también conforman los campos de práctica de los estudiantes.
Las Reuniones
Existen tres instancias de coordinación: los lunes en la mañana (de 8 a 10 hs.), en la tarde (de 16 a 18 hs.) y los miércoles de 11 a 13 hs., cuando se produce la reunión del equipo que conforma la dirección de CECAP Montevideo.
Las reuniones matutinas cuentan con la coordinadora pedagógica Andrea Zandler, quien ejerce el rol de facilitadora en las mismas. Según Andrea, "los lunes es una puesta en común", donde se intentan generar cosas que se vieron durante la semana e se vuelca información general que competa a todos.
El ambiente
Al llegar a una reunión de estas características, se tiene la sensación que ha regresado al cuidado y la atención personal necesarios en la educación.
En la reunión se encuentran unas 20 personas aproximadamente, representando los talleres.
El salón no muy amplio, lo suficiente para que todos los participantes estén cómodamente sentados alrededor de dos mesas, posee luz natural. Sobre éstas van girando, entre cebadura y cebadura, 6 mates. Las propuestas, que crecerán durante el transcurso de esta y próximas reuniones, también dan vueltas; y Andrea es quien va ordenandolas.
Algunos sacan anotaciones, todos participan. Dando opiniones y sugerencias, interrogando, problematizando para poder reflexionar sobre los contenidos que están sobre la mesa.
Los temas tratados, ese día, eran las salidas recreativas a diferentes lugares de Montevideo; y el paseo de fin de año. Aunque, la conversación que reinó fue el campeonato de fútbol para los gurises.
Había un denominador común: Pensar en los chiquilines. Se desprendía el concepto de andamiaje como base del aprendizaje. Aquel que el adulto es el sostén (andamio de Vygotsky) cuando los chiquilines lo necesitan, pero con la capacidad de poder dejarlos andar sólos cuando así lo requieren. Se piensa en ellos como Sujetos Sociales, lo cual significa que les dan participación y voz. El hecho de que cada taller tenga delegados de grupo para hacerse escuchar de manera ordenada es un ejemplo.
Las preguntas tenían habitualmente el mismo disparador: ¿Qué quieren los gurises? ¿Qué pretendemos con esta actividad?.
Esto último, también se observa cuando, uno acostumbrado a las formas impersonales, escucha a los docentes y talleristas nombrar a los gurises por sus nombres propios. El referirse a ellos por el nombre, no sólo da cuenta del conocimiento personal que se tiene de cada alumno; sino también del cuidado y respeto que se tiene de ellos.
En las reuniones vemos diferentes docentes, especializados en diversas disciplinas y oficios. Con edades y experiencias educativas diferentes; algunos en educación formal, otros en informal. Ése es uno de los principales motivos de la riqueza de estas reuniones. |