A Julia Silva no le da el horario, ni los días. Corre de un lado a otro, de un departamento a otro para llevar adelante las Fábricas de Cultura del Área de Ciudadanía Cultural de la Dirección Nacional de Cultura (DNC). A pesar de ello, Julia tomó un café con nosotros para contarnos acerca de una de las cosas que más le gusta: su trabajo.
Julia Silva trabaja desde marzo de 2007 en el Área de Ciudadanía Cultural de la DNC. Actualmente lleva adelante las Fábricas de Cultura, proyecto cuyo objetivo es fortalecer el capital humano y productivo de nuestro país mediante la creación de espacios de formación y desarrollo de emprendimientos culturales. Se trabaja con poblaciones vulnerables en general, con jefas y jefes de hogar que no tienen trabajo o con localidades que no tienen acceso a la cultura.

Hacia adelante
Toda la vida fue actriz. Entre sonrisas dice que de las tablas pasó a los pinceles. Tiempo atrás daba clases de dibujo, pintura, artesanía en madera, escultura y técnicas textiles en el taller de su casa. Como artesana y artista plástica, la enseñanza de estas técnicas le han hecho tener una capacidad especial: sabe acercarse a la gente.
Lo más "gratificante es saber que estás trabajando para los demás". Según ella, el proyecto vale la pena si las personas logran conocer otros mundos posibles, otras realidades que podrían ser, "pero solamente si la forjan ellos".

Llevar adelante Fábricas de Cultura le ha hecho ser una conocedora de las diversas realidades que existen en los rincones del país, tanto por su labor como por la sensibilidad que la mezcla con responsabilidad. Enriqueciéndola y sufriendo con las distintas realidades.
Julia nos cuenta que en Fábricas lo que se intenta es "formar a las personas en un arte o artesanía específica (...) con un docente específico, donde aprenden todas las técnicas y paralelamente se trabaja con un diseñador". Al comienzo se trabajaba con jóvenes y adolescentes, luego se planteó la necesidad de ampliar el espectro. Explica que aquellos que tienen más de 50 años es imposible que consigan empleo sin formación.
Aclara "no apuntamos a formar operarios, lo que apuntamos es a formar emprendedores que tengan herramientas para poder trabajar". Formarlos para el trabajo significa formarlos como cooperativa y como emprendimiento productivo.
El origen de Fábricas
Comenzó con el piloto de Fábrica de Muñecas, el cual tuvo mucha repercusión; y a medida que pasaba el tiempo se iban sumando otras fábricas. En este momento son aproximadamente 15 las fábricas que se encuentran en diversas localidades del país: Salto, Paysandú, Tacuarembó, Rocha, Florida, Maldonado, Durazno, Canelones, Cerro Largo y Montevideo.

En Canelones hay dos fábricas, una de muñecas y otra de bolsos con materiales reciclados. En Montevideo existen tres fábricas, dos de ellas (una de accesorios textiles y una fábrica de juegos en madera) en los CECAP y una de prendas de vestir de diseño en el CEDEL de Casavalle. Los emprendimientos son con materiales reciclados de modo que no generar mayores gastos económicos al emprendimiento. Se busca que el producto tenga un valor agregado, con excelente calidad.
Las Fábricas de Cultura trabajan estrechamente con otros actores e instituciones. Coordinan con Centros MEC, con las Intendencias y con los CECAP del interior del país. Desde hace un tiempo trabajan con UNAONU que financió dos Fábricas y desde el año pasado lo están haciendo también con Viví Cultura, con UNESCO y PNUD.
La vivencia de Fábricas
Julia se hincha de orgullo cuando habla de cada una de las fábricas. Todas tienen algo a destacar por ella. Sus ojos se hacen más pequeños y vidriosos cuando narra las experiencias de algunos emprendedores. Es el caso de los de Colonia de Sacramento, que realizan muebles y accesorios en cardo. "Van, lo cortan en el lugar, se ponen las botas, cortan ponen a secar el cardo, le sacan las espinas, lo trenzan y luego empiezan a trabajar".
Resalta la importancia del producto como parte de la identidad local y del grupo que lo realiza. Se cuida mucho la demanda de la localidad, las necesidades y los intereses de cada lugar.
Sensible, se refiere al verdadero éxito de Fábricas. "El éxito se mide de muchas maneras, nos encanta cuando montan una cooperativa y empiezan a facturar como lo es en Rocha, la Cooperativa El Brocal. Ellos trabajan con productos derivados del butiá, donde fabrican licores, mermeladas, hasta las tarjetas y el papel es butiá, porque se recicla hasta la fibra y tiene totalmente identidad local. Han ganado premios en formación en el LATU y desde el año pasado están vendiendo los productos a Tienda Inglesa. Yo le saqué una foto a la góndola", dicen entre risas.
Al mismo tiempo destaca que las señoras de Toledo, después de tener su empresa con las muñecas, comenzaron a estudiar en la UTU técnicas textiles. Julia considera como triunfos las batallas personales de cada una de las personas que con desafío llevan adelante los emprendimientos. Eso es parte del éxito de Fábricas.
La vocación social es una de las características que Julia subraya en los docentes y diseñadores de Fábricas. Ese mismo valor es el que ella refleja con cada anécdota y experiencia que describe. Esa empatía y condición humana hacen posible su labor diaria.

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