Laura es arqueóloga y trabaja en el MUNHINA desde 1993. En 1998 ingresó en la Comisión Nacional de Arqueología. Actualmente forma parte del Proyecto PIASL, que tiene como fin promover la investigación y la puesta en valor del patrimonio arqueológico. Confiesa que le gustaría conocer Tierra del Fuego y se impresiona con lugares como Egipto, México y Perú.
Laura ingresó al MEC en 1993 como pasante del entonces Museo de Antropología, hoy Museo Nacional de Historia Natural y Antropología (MUNHINA). Trabajó en un programa de educación para escolares junto a la Arqueóloga Susana Cavellini. Ya recibida, desempeñó labores en el Palacio Taranco con las colecciones de Arqueología Clásica.
En 1998 ingresó en la Comisión Nacional de Arqueología tras haber concursado y ganado un llamado con la presentación del proyecto que desarrolla actualmente.

El proyecto
Denominado Programa de Investigación Arqueológica en la Cuenca Inferior del Río Santa Lucía (PIASL), el proyecto, que abarca el área de la cuenca inferior del río y la costa del departamento de San José, tiene como finalidad establecer actividades que promuevan el desarrollo de la investigación, difusión y puesta en valor del patrimonio arqueológico en esa área.
Cuenta con el apoyo del MEC, el cual proporciona el transporte, y las intendencias de Montevideo y San José, quienes brindan los insumos y apoyo logístico cada vez que salen al campo. Las salidas, que duran cerca de quince días, se realizan dos veces al año “porque es costoso”. En los sitios trabajan cerca de treinta personas, entre funcionarios del Museo, estudiantes de arqueología y antropología y colaboradores honorarios. A ellos se suman las seis personas que trabajan desde el laboratorio.
A pesar de las dificultades, el conocimiento adquirido ha sido presentado en congresos nacionales e internacionales, lo que llevó a tener vínculos con instituciones para desarrollar diferentes técnicas. Así se descubrieron casi cien sitios arqueológicos prehistóricos en 250 km cuadrados de los cuales sólo siete se están estudiando con profundidad.
Muchos se han ido perdiendo por el avance de las ciudades y de la industrialización. “La gente no tiene idea que, por ejemplo, al instalar una arenera cerca del río están destruyendo los sitios que habitaron los indígenas en esa área”. En Uruguay “hay áreas totalmente inexploradas por lo que se podrían desarrollar investigaciones”.

La protección del patrimonio
Laura destacó la labor de los científicos para proteger el “patrimonio único” que representan estos sitios. “Estamos trabajando con la DINAMA y la DINAMIGE, la Comisión del Área Metropolitana y las intendencias para lograr insertar el patrimonio arqueológico dentro del área protegida, de forma que existan leyes de protección y lugares de liberación en donde no hay material”. Adelantó que en los departamentos de San José y Canelones se está intentando armar una estructura legal que reglamente la protección del patrimonio arqueológico.
Muchas veces deben coordinar con el propio Estado para que este no autorice la instalación de ciertas infraestructuras en donde existen sitios arqueológicos.
Ejemplo de ello fue lo que ocurrió con la empresa UTE: “Tenían que colocar la línea entre Punta del Tigre y Las Brujas pero cuando la planearon lo hicieron en los lugares más altos, y ahí estaban todos los sitios. La empresa fue muy sensible al tema, corrió la línea unos metros y la pasó para otro lado. ¡Fue una excelente gestión!. No se tocaron los sitios. Son las cosas que tenés que prever en cuanto a protección porque si no los hubiéramos perdido todo”.
La arqueología como turismo
Esta disciplina también aporta su conocimiento y valor a otras áreas. Una de ellas es el turismo “ya que la investigación se puede rentabilizar hacia un recurso turístico sustentable”. Laura cree que los sitios arqueológicos vistos desde el punto de vista turístico pueden favorecer el desarrollo local aunque “aún no hemos llevado grupos turísticos porque no está bien organizado, es cuestión de valorarlos”. Los días del patrimonio (6 y 7 de octubre) realizarán una exposición en la Barra de Santa Lucía sobre los sitios recuperados. Para la edición del 2008, planean la elaboración de un circuito que recorra “desde la parte natural del humedal hasta el sitio arqueológico”.
La arqueología, además de intervenir y favorecer al turismo, interviene en la historia y en la planificación y el ordenamiento territorial, lo que tiene que ver con la protección de los sitios, lo cual exige la regulación de costas y paisajes.
Releyendo la historia
Laura Beovide considera que las nuevas generaciones de arqueólogos están “releyendo la prehistoria” latinoamericana. Para ella, los conquistadores europeos describieron “muy mal” a las sociedades indígenas precolombinas, “y era todo lo contrario ya que eran organizadas, manejaban el comercio y la cerámica”.
Confesó que le gustaría conocer varios lugares del mundo “desde el punto de vista temático” como Tierra del Fuego en Argentina, Egipto, México y Perú.
Al finalizar resumió su trabajo en una sola frase: “Llevamos el conocimiento del pasado de las sociedades a través de los restos que ellas mismas dejaron”.
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