¿para qué educar?

La educación en Derechos Humanos a nivel formal e informal es una tarea imprescindible para construir una cultura de paz cuyo eje sea el reconocimiento y respeto de los derechos de todas las personas independientemente de sus diferencias naturales.

La complejidad del mundo moderno, las desigualdades económicas, las debilidades institucionales de los Estados, tornan cada vez más apremiante la necesidad de educar desde esta perspectiva axiológica, y posibilitar los cambios institucionales y sociales requeridos para construir una sociedad inclusiva y tolerante.

La educación en derechos humanos es el instrumento idóneo para que las personas no sólo conozcan sus derechos, sino para que también actúen en la vida diaria en sintonía con los valores inherentes a una cultura de respeto a los derechos de todos y todas, a las diferencias y valoración de la diversidad, construyendo una ciudadanía responsable.

Hasta el presente el tema de la educación en derechos humanos ha sido percibida en nuestro país, fundamentalmente, como una actividad de especialistas, desarrollada en ámbitos académicos específicos. Hoy el Estado uruguayo es consciente de que la educación en derechos humanos desde una perspectiva interdisciplinaria debe llegar a todos los ámbitos de la comunidad.

Debe por lo tanto incorporarse los contenidos pedagógicos en todos los niveles de la enseñanza, de acuerdo a su especificidad, y debe trabajarse simultáneamente en la sociedad.

La búsqueda de una mayor equidad, la lucha contra todo tipo de discriminación, la aceptación de la diversidad y la seguridad ciudadana son objetivos prioritarios de toda sociedad democrática y del Estado de Derecho.

Por otra parte, la sustentabilidad de la democracia como sistema político está íntimamente ligada a la obtención de respuestas para estos retos que hoy enfrentan los Estados.

No es suficiente con conocer los derechos que cada individuo posee en tanto persona humana, sino que debe existir el marco apropiado para que todos los derechos se realicen, es decir, tengan efectiva vigencia.

Todos sabemos que el derecho de por sí solo no alcanza, sino que la vida del derecho está ligada a la voluntad humana, a la acción, a actuar realmente en consonancia con mis derechos y los del otro.

Por eso es que existe un valor primordial que subyace en toda ésta temática que es el valor de la solidaridad con las otras personas humanas con las cuales convivimos en un espacio y tiempo determinados.

Los compromisos y las responsabilidades en tanto integrantes de una comunidad no deben visualizarse en abstracto, sino en el presente.

Han sido muchas las generaciones pasadas que han trabajado y luchado para obtener, por ejemplo, las conquistas jurídicas plasmadas en los distintos instrumentos nacionales e internacionales de derechos humanos, que hoy conocemos. Pero este proceso evolutivo de construcción del marco de dignidad inherente a toda persona humana, hoy demanda nuevos esfuerzos para responder a los desafíos que plantea el siglo XXI.

Si queremos cambiar el futuro, y hacerlo mejor para las nuevas generaciones debemos trabajar hoy y ahora para lograrlo.

La política educacional  en Derechos Humanos debe tener su origen -como señala Olguín- en una decisión política; en el deseo de cada país de promover la vigencia de estos derechos y de realizar las transformaciones necesarias en su sistema educativo para lograr dicho objetivo. Las áreas prioritarias, las estrategias a emplear, los aspectos a considerar y los plazos para lograr esos propósitos deben ser definidos por cada país por dos razones fundamentales: una natural, que es el ejercicio de su soberanía y en segundo término, porque en cada sistema educativo deberá efectuarse un diagnóstico de sus características, del medio ambiente en que actúa y de sus recursos y posibilidades internas.

Este diagnóstico, junto con el proyecto de sociedad que se quiera construir, permitirá formular las políticas educativas más apropiadas.

En la actualidad, en nuestro país, el Estado ha tomado la decisión política de promover la vigencia de los derechos humanos. A tales efectos creó la Dirección de Derechos Humanos en el Ministerio de Educación y Cultura. Esta  dependencia estatal  ya está trabajando en la  implementación de un diagnóstico de situación, para posteriormente diseñar el Plan Nacional de Educación en Derechos Humanos que constituye un objetivo estratégico del Ministerio de Educación y Cultura.

Este plan tendrá como última ratio, contribuir mediante la educación en derechos humanos a la formación de actitudes de respeto y tolerancia, directamente relacionados con los principios y la práctica de los Derechos Humanos.

El plan deberá establecer conceptos y contenidos básicos de Derechos Humanos cuyos desarrollos concretos tomarán en cuenta los segmentos etarios y las especificidades del tipo de formación, así como la naturaleza jurídica de las instituciones que prestan servicios directos de educación.

La incorporación de la educación en derechos humanos supone varias acciones entre las cuales se destacan : a) la incorporación de estos estándares en la legislación nacional, relativa a la educación a partir de su definición en los textos  constitucionales, en el desarrollo de la legislación especializada sobre el tema y en la emisión de normas administrativas de aplicación b) el desarrollo de contenidos y metodologías acordes en los documentos de política curricular, planes y programas de estudio de las asignaturas c) formación y entrenamiento continuo de los docentes que trabajan en los establecimientos educativos.

La enseñanza en Derechos Humanos debe abarcar todos los niveles educativos (primaria, secundaria y terciario). En este sentido, es pertinente recordar a nivel internacional, las “Recomendaciones sobre la educación para la comprensión, cooperación y la  paz internacionales, y la educación relativa a los derechos humanos y  libertades fundamentales” formuladas por la UNESCO.

Especialmente las recomendaciones de UNESCO en política educacional referida a la construcción de una cultura de paz, señalan los principios rectores que deberían informar  la misma:

  • Una dimensión internacional y una perspectiva global de la educación en todos sus niveles y en todas sus formas

  • La comprensión y el respeto de todos los pueblos, sus culturas, civilizaciones, valores y modos de vida, incluidas las culturas étnicas tanto nacionales como las de otras naciones

  • El reconocimiento de la creciente interdependencia mundial de los pueblos y naciones

  • La capacidad de comunicarse con los demás

  • El conocimiento no sólo de los derechos, sino de los deberes que tienen las personas, los grupos sociales y las naciones para con los demás

  • La comprensión de la necesidad de la solidaridad y la cooperación internacionales

  • La disposición por parte de cada uno de participar en la solución de los problemas de su comunidad, de su país  y del mundo entero.

Para este organismo, especializado de Naciones Unidas en materia de educación, combinando el aprendizaje, la formación y la acción, la educación para la comprensión internacional debería fomentar el adecuado desenvolvimiento intelectual y afectivo del individuo, así como el desarrollo del sentido de la responsabilidad social y la solidaridad.

La educación debe contribuir a fomentar cualidades, aptitudes y capacidades que lleven a los individuos a adquirir una comprensión crítica de los problemas nacionales e internacionales.

A su vez debe tender a eliminar las situaciones que perpetúan y agravan los problemas fundamentales que condicionan la supervivencia de la humanidad, tales como la desigualdad, la injusticia, las relaciones internacionales basadas en el uso de la fuerza.

A tales efectos, la educación tiene que poseer un perfil interdisciplinario necesariamente y contemplar los siguientes puntos:

  1. la igualdad de derechos de los pueblos y el derecho a la autodeterminación

  2. el mantenimiento de la paz

  3. las medidas para garantizar el ejercicio y la observancia de los derechos humanos

  4. el desarrollo económico y social y su relación con la justicia social y la lucha contra el analfabetismo, el hambre y las enfermedades y por una mejor calidad de vida

  5. la utilización, gestión y conservación de los recursos naturales, la contaminación ambiental

  6. la conservación del patrimonio cultural de la humanidad

  7. la función y métodos de acción del sistema de Naciones Unidas en su actuación encaminada a resolver esos problemas y las posibilidades de reforzar y hacer progresar su acción

La educación pública y privada cumplen un rol esencial en la enseñanza de derechos humanos, formando los ciudadanos adultos del mañana y es a través de la educación con este contenido axiológico que el ser humano llegará a ser verdaderamente libre.

Las batallas que se libren a través de la educación serán lentas; posiblemente tomará generaciones enteras cambiar estereotipos, destruir prejuicios, abolir dogmatismos. Pera esas batallas son las únicas y auténticas batallas por la paz. Y son las únicas batallas de las que debemos ser soldados.”

 

Elizabeth Odio