Las sedes de la Academia

La Academia Nacional de Letras fue instalada en el
Palacio Taranco, sede en ese entonces del Ministerio de Instrucción Pública.
Desde los primeros momentos,
fue preocupación de los Académicos dotar a la Corporación de una
sede propia, acorde con su jerarquía y con sus funciones. En tal sentido, se
realizaron numerosas gestiones ante las Autoridades Públicas a través de los
años. Diversas fueron las residencias que se consideraron como posibles sedes: la Casa de Ximénez,
la de Julio Herrera y Reissig, la de Montero
Bustamante, la de Castellanos, entre otras. Por decreto del 26 de febrero de
1946, el Presidente de la
República dispuso que se destinara para sede de la Academia la Casa de los
Vázquez, también conocida como Casa del Virrey. Esta disposición no tuvo
cumplimiento porque dicho inmueble, al no haber sido restaurado a tiempo, se
derrumbó casi completamente.
En 1966, el Poder Ejecutivo
dictó una Resolución por la que se estableció que la Corporación
dispondría, para su funcionamiento, de la biblioteca y de un ala del Palacio
Taranco. Se formalizó así el afincamiento de la Academia en la que había
sido su sede, de hecho, desde su fundación. El Gobierno de la República dio
cumplimiento de esta manera a una de las obligaciones contraídas en su carácter
de signatario del Convenio de Bogotá.
En julio de 1997, se dispuso
que todas las dependencias del Palacio Taranco fueran destinadas a Museo de
Artes Decorativas y, por Resolución Ministerial del 12 de noviembre de 1997, se
destinó la Casa
de Julio Herrera y Reissig, “Torre de los Panoramas”,
para Sede de la Academia.