Ciclo de lecturas

La punta de la lengua

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Por Silvia Guerra

 

La punta de la lengua se plantea como un ciclo de poesía a desarrollarse en una de las casas más emblemáticas de la ciudad vieja, en la que vivió el poeta Julio Herrera y Reissig. En esa casa funcionó la mítica Torre de los Panoramas que ostentaba a su entrada un cartel en el que podía leerse: “Prohibida la entrada a los uruguayos” queriendo dejar así de lado toda esa mediocridad que Herrera denunció una y otra vez en su Tratado de la imbecilidad del país, en sus cartas y en varios escritos memorables. Dejar de lado cualquier mediocridad circundante para dialogar y discernir con sus amigos sobre poesía, sobre creación, sobre el trabajo intelectual.

En ese edificio funciona ahora la Academia Nacional de Letras. Y es entre ese poeta fulgurante y perfecto y la academia en donde la punta de la lengua sitúa sus dicciones.

 

Porque es a través de la dicción como nos es dado un poeta, en esa modulación interna de la voz que a través de la música de las palabras nos abre una brecha inesperada en el lenguaje, nos sitúa de golpe ante la posibilidad del infinito -cuando hasta ese momento estábamos de cara contra un muro- que se extiende, propicio, hechizado, listo a comenzar.

 

Dice Brodsky que “la llamada música de un poema es, esencialmente, tiempo reestructurado de tal modo que confiere al contenido del poema un enfoque memorable, lingüísticamente inevitable”.

 

Y es entre lo que está a punto de decirse y el olvido, en la punta de la lengua, en donde anida el advenimiento a producirse.

 

Estamos en un momento de la historia que- junto con el agua envenenada y los alimentos adulterados- las palabras han sido vaciadas. La carrera infernal avanza sin miramientos y sin pienso y la voz, lo más parecido al alma, parece estar de duelo después haber estado perseguida y ahuyentada.

La voz, que en poesía modula al tiempo, en esa explosión masiva que lo ha hecho estallar, no encuentra lugar en qué posarse, no hay glotis por dónde pasar pueda. Estallada esa coordenada- el tiempo- la voz se queda errante y ahuecada.

Esa condensación que logra la poesía y la opone a una corriente que la traga, que tantas veces por esa condición de condensación ha sido una firme forma de resistencia a una realidad que se vuelve insoportable, está ahora en una flor difícil. La mente no tiene la posibilidad de aprehender la voz entre estallidos, entre el ruido implacable de los tragamonedas, la mente también está de duelo.

 

La punta de la lengua modula desde ahí, desde esa punta- extrema- de ese colmo- altísimo- tienta a que la reverberación se inicie.

El ámbito es propicio, las voces que estuvieron alguna vez resonando entre esa caja de paredes, en ese coto cerrado de la mente, devuelve, devolverá, sonido, acierto, y, quién sabe, amor. Amor sin duda.

 

 

 

Los dibujos de Fermín Hontou

 

Por Ricardo Pallares

 

Los dibujos de Ombú sobre personalidades del mundo literario y artístico uruguayo y rioplatense, tienen algunos rasgos de la caricatura aunque en rigor no lo son pues carecen del propósito y características de la sátira. Más bien estamos frente a estudios de la silueta humana e intelectual y a formas de homenaje y de celebración de destacados creadores.

Si bien los dibujos se apoyan en la imagen personal y muchas veces solo en el rostro, siempre se caracterizan por el acierto y la fineza en el manejo de algunos énfasis o exageraciones propios de la interpretación que lleva a la proximidad con el género de la caricatura. Pero también se trata de visiones y valoraciones de la personalidad mediante trazados de algún rasgo que denota o sugiere algo sustantivo de la obra correspondiente. Frente a los dibujos de Ombú (la firma de autor que casi desplaza al nombre) es notorio que también ha leído y ha visto los correspondientes mundos de la ficcionalidad creadora y que en algunos casos conoce y también representa la leyenda asociada a las personalidades de referencia.

Estas características y enfoques vinculan positivamente a los dibujos con el imaginario cultural en tanto que representación. Este vínculo con el imaginario se refuerza por el reiterado humorismo de absoluta calidad, presente en el detalle, las proporciones, la selección, el encuadre y la acción que se registra. La estética y la inteligencia interpretativa puestas en juego participan de la construcción y consolidación de ese imaginario por lo cual también tienen un valor constituyente y testimonial. Son imágenes que a través del tiempo han ilustrado variadas publicaciones y páginas de importantes medios de prensa escrita, o que han sido objeto de exposiciones y así contribuyen a acuñar perfiles, personajes y a consolidar la identidad cultural del observador rioplatense.

Es el caso de la vehemencia en el dibujo de Delmira Agustini, o del dibujo sobre Javier de Viana cuya figura hierática, de cuerpo entero, alto y escuálido, trajeado de negro da cuenta de ciertas zonas oscuras e intensas en su narrativa, generalmente asociadas a pasiones o patetismo de algunos de sus personajes y situaciones.

En el de Amanda Berenguer se destaca el gesto expresivo y una actitud de azoramiento ante la infinitud de lo real -que también es de la propia poesía- cuajado de paradojas y arrobamientos científicos. Pero es su mirada, cabalmente captada, la que especialmente da cuenta de un ademán observador y eventualmente disciplinador.

En sus dibujos Ombú siempre da un tratamiento especial a la mirada y a su comportamiento por lo cual ella suele ser uno de los centros significativos del dibujo.

En el de Marosa di Giorgio aparece lo insólito y lo feérico que se acentúan mediante el color en el pelo, un abalorio y el vestido, y en la sobredimensión de sus lentes-antifaz de mariposa verde o de lechuza, extraños, alucinados y maravillosos que potencian la mirada (¿serán quizá lentes-antifaz de gata o de diabla?)

En el de Florencio Sánchez el ademán desgarbado junto con los rasgos de juvenil desgaire, la expresión bondadosa del rostro y de la postura trasmiten la visión del autor sobre el mundo y algunos de los seres que llevó a sus piezas dramáticas. Quizá comparezca también su piadosa rebeldía.

Muchos de estos dibujos que Fermín Hontú prestó a la Academia Nacional de Letras para decorar una pared de su patio central, con motivo del ciclo de lectura de poesía “La punta de la lengua”, tienen una fuerza singular. Son actualizadores de ese imaginario que, en razón de su profunda índole antropológica, gracias al talento de su autor, pueden “dialogar” con el público y pueden dialogar con cada una de las sesiones mensuales del evento.

 

 

 

 

La punta de la lengua ha sido posible gracias a la participación de:

 

El 23 de abril, coincidiendo con el Día de la Lengua, se lanzó el ciclo con un homenaje a Julio Herrera y Reissig en su casa, participaron leyendo a Herrera los poetas académicos y los investigadores asociados. El investigador asociado Hébert Benítez Pezzolano hizo una aproximación teórica a la obra de Herrera.

Don Washigton Benavides, académico de honor; Don Ricardo Pallares, académico de número; Don Jorge Arbeleche, académico de número; y los investigadores asociados Tatiana Oroño, y Luis Bravo leyeron textos de Herrera y los músicos y cantantes Cristina Fernández y Washigton Carrasco quienes musicalizaron textos de Herrera.

Fermín Hontou – Ombú- participó con una muestra de dibujos de poetas uruguayos que se mantendrá en la Academia.

 

El último viernes de mayo leyeron textos propios Jorge Arbeleche, Tatiana Oroño y Eduardo Espina, se homenajeó a la poeta Selva Márquez. Participó con el bandoneón Diego Rodríguez Cubelli y tomó fotos Gustavo Castangnello.

 

En junio los poetas invitados fueron Washington Benavides, Andrea Blanqué y Víctor Cunha y la poeta homenajeada fue Nancy Bacelo. Las fotos las tomó Alejandro Giorgi.

 

En julio leyeron Ricardo Pallares, Sabela de Tezanos, Roberto Echavarren y el poeta cubano- estadounidense Noel Jardines. Se homenajeó a Amanda Berenguer. La música la trajo el saxo de Alejandra Genta. Fotos Alejandro Giorgi.

 

En agosto participaron Hébert Benítez Pezzolano, Martín Barea Mattos y Víctor Guichón. El poeta homenajeado fue Fernán Silva Valdés. Fotos Alejandro Giorgi.

 

Este último viernes de setiembre harán una lectura performática Clemente Padín, Juan Ángel Italiano y Luis Bravo, que, además de leer sus propios textos homenajearán a Alfredo Mario Ferreiro en un recital que han llamado Rrecital FerReiro para tres voces.

 

Nos resulta fundamental decir que la punta de la lengua tienta el dialogo y es por eso que músicos han venido a participar de las lecturas, y también estamos rodeados de los dibujos que Ombú ha hecho en distintas oportunidades de poetas orientales de ahora (y de siempre) que con tanto gusto ha alcanzado hasta la punta de la lengua. Todas las lecturas han sido registradas por Walter Diconca y por Lucía Delbene quien es, además la que lleva adelante el blog http://ciclolapuntadelalengua.blogspot.com/2013/05/ciclo-la-punta-de-la-lengua.html

                                                              

Le agradecemos la constante fe a Ricardo Pallares y nos honra decir que sin el permanente aliento y alegría de Juan Justino da Rosa, Lourdes Ayala y Jimena Hernández, la punta de la lengua no sería posible.