María Eugenia Vaz Ferreira

Nacida en 1875, constituye, junto a Delmira Agustini, el punto más alto de la lírica femenina del 900. Alberto Zum Felde reconoce tres etapas en el desarrollo de su obra, que la llevan desde la sumisión tierna -de soplo heiniano- de sus primeros poemas hasta la desazón y el dolor del amor desconocido de los últimos, pasando por el orgulloso desdén de Heroica: “Es inútil que rujas y seguro / Contra mi pecho tu potencia esgrimas, / Yo tengo un corazón helado y duro / Como la blanca nieve de las cimas”. Para representar su primera modalidad, el mismo crítico ha elegido estos versos: “Aunque los agudos dardos / me claves de tus desdenes, / De tu luz seré la sombra / Para siempre, dueño mío, para siempre”. Y estos endecasílabos de El regreso expresan, por cierto, claramente, el espíritu de su último período creativo: “Alguna vez me llamarás de nuevo / y he de volver a , tierra propicia, / con la ofrenda vital inmaculada, / en su sayal mortuorio toda envuelta / como en una bandera libertaria”.

  

De toda su producción, que abarca casi treinta años, María Eugenia Vaz Ferreira seleccionó cuarenta poemas y, a instancias de su hermano Carlos, agregó uno más (Único poema). Esas cuarenta y una composiciones formaron, pues, su libro La Isla de los Cánticos, cuya edición quedó confiada a su hermano. En 1959, Emilio Oribe reunió en un libro los manuscritos inéditos de María Eugenia y llamó a ese volumen La Otra Isla de los Cánticos. A pesar de los numerosos manuscritos transcriptos, es escaso el aporte de este nuevo volumen en el conjunto de la obra de la autora. Mercedes Ramírez de Rossiello ha anotado que “pocos libros de poesía logran trasmitir una imagen tan verdadera del poeta como La Isla de los Cánticos. Toda la vida se transparenta en él; desde las influencias literarias de la época -parnasianismo y modernismo- hasta los avatares de un corazón tierno y orgulloso. Pero es al llegar a la zona de los poemas de tono existencia donde el lector se enfrenta a la grande aventura de un alma”. Y agrega: “Su lirismo ha creado una realidad despoblada de toda otra cosa que fuera su propia figura solitaria”.

 

María Eugenia Vaz Ferreira ocupó una cátedra de literatura en la Universidad femenina, de la que también fue secretaria. Murió en 1924. Al año siguiente apareció la editio princeps de La Isla de los Cánticos.

 

 

Tomado de: 100 autores del Uruguay
Paganini, Alberto - Paternain, Alejandro - Saad, Gabriel
Editado por: Capítulo oriental.

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