Francisco Acuña de Figueroa

 

Cursó estudios en el colegio de San Bernardino y luego en el Real Colegio de San Carlos, en Buenos Aires, y llegó a ser probado latinista, traductor de Horacio. En 1811 está del lado de los realistas, “sin poder… execrar totalmente a sus enemigos”, aclara el ilustre Bauzá.

 

El Diario histórico será la crónica versificada del segundo sitio. Emigra a Río de Janeiro y escribe Cartas poéticas, algunas de muy subido color. Vuelve al país y desempeña cargos burocráticos antes, durante y después de la Emancipación de esta provincia. Como burócrata que se respeta, dedicará sus ocios al cultivo de las letras. “Producía versos a destajo”, acota Bauzá. Se remonta a las alturas y burila las estrofas del himno patrio (y aun del himno del Paraguay). Desciende a los llanos de la vida (donde se sentía más a gusto) y redacta toda clase de versadas circunstanciales. Bonachón, prosaico, cazurro, escribe como lo que es: un uruguayo a quien le toca afrontar los más diversos acaeceres de la historia. “Hay algo peculiarmente nuestro en su estilo”, concluye con parsimonia Bauzá.

 

Zum Felde lo moteja sin más miramientos de “viejo verde”, y recuerda la excelente Malambrunada, vasto poema épico-burlesco, donde Acuña de Figueroa toma decididamente el partido de las jóvenes doncellas en ocasión de la guerra de éstas contra las mujeres viejas y feas. El poema tiene su lado de crueldad, y así se lo ha reprochado más de un lector. La obra (cuya primera versión data de 1829), es una composición literaria propiamente tal, de propósito artístico deliberado, algo más que arqueología literaria. “Clásico”, lo define Alberto Zum Felde, y empareja su nombre junto al de Olmedo, al de Bello, al de Heredia. Además de la Malambrunada, hay que mencionar las Toraidas, donde el poeta dio cauce a su pasión por las corridas de toros, y numerosísimos epigramas (publicó mil cuatrocientos cincuenta, recuerda Armando D. Pirotto) y poesías burlescas de toda índole.

 

 

Tomado de: 100 autores del Uruguay
Paganini, Alberto - Paternain, Alejandro - Saad, Gabriel
Editado por: Capítulo oriental

 

Ç  volver