Conmemorar el BICENTENARIO en el URUGUAY
Una historia para reflexionar, un presente para vivir, un futuro
para proyectar.
Con motivo de la celebración del
Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental enmarcamos los festejos en un
espacio de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que convoque a los
uruguayos más allá de toda frontera a recordar juntos un momento de su historia
y a proyectar su futuro. Estos valores fundamentales nos permitirán repensar
nuestras identidades en la ocasión de rememorar aquellos hechos que durante el
año de 1811 formaron parte de los procesos regionales que determinaron, a
través de distintos ensayos de organización política, la formación de nuestro
país y otras repúblicas en la región. Estos años de conmemoración nos
permitirán afirmar nuestro sentido de pertenencia como sociedad uruguaya y
asegurar la integración de las diversas identidades que nos caracterizan. Todo
ello se suma a la idea de construcción de la república, como uno de los
principales fundamentos de la tradición del artiguismo que queremos sostener
aún en nuestros días.
Por tratarse de valores que surgen de nuestro pasado histórico,
están presentes en la actualidad y nos inspiran para la construcción de un
futuro más integrador, próspero y de avanzada.
En la conmemoración recordaremos acontecimientos como lo fueron en
1811, el “Grito de Asencio” que marcó el comienzo de la insurrección de este
lado del Uruguay (28 de febrero),
En esta conmemoración se espera la
participación de los actores de los procesos del pensamiento y de la
construcción política, del mundo del trabajo, de la educación, de la creación
artística en todas sus manifestaciones, del deporte, de las comunidades locales
y de los uruguayos en el exterior.
Las celebraciones y festejos que haremos
fortalecerán nuestras identidades porque nos proponemos reflexionar sobre la
larga búsqueda de doscientos años hasta llegar a ser quienes somos. Será una
ocasión para reafirmar el respeto por nuestras diferencias así como la posibilidad
de encontrar factores de comunidad que nos permitan participar de diversos
procesos sociales. Como ocurrió durante el Éxodo en el que marcharon mujeres y
hombres de la ciudad, de las villas y del campo, comerciantes y hacendados,
esclavos y negros libres, zambos, criollos pobres e indios incorporados a la
sociedad colonial o en sus comunidades autónomas que encontraron en esos
procesos sociales y políticos una oportunidad para resguardar sus posesiones,
encontrar un espacio de poder político, cambiar su condición o paricipar de una
esperanza de libertad.
Libertad, igualdad, justicia y solidaridad son principios que nos
integran porque respetamos las diferentes concepciones que tiene cada habitante
del país y porque nos permiten disfrutar, sin temor a las discrepancias, de la
convivencia y de la construcción colectiva.
Así la celebración del Bicentenario será de todos y de cada uno de
nosotros, sean cuales fueren los ideales que podamos sostener, las creencias individuales
y las maneras diversas de interpretar nuestra historia. Será un tiempo en el
que cada ciudadana y cada ciudadano podrán verse a sí mismos, reflexionar sobre
aquello que los hace sentir entre iguales y les posibilita vivir integrados en
la comunidad de los uruguayos dentro y fuera del país.
Una historia para
reflexionar:
Los procesos que culminaron con la formación de de nuestro país
han construido formas de pensar y hábitos culturales que se identifican con
nuestro carácter y con una cultura
nacional. Este núcleo de ideas y sentimientos comunes son los que nos
consolidan en la diversidad y en la unión. Nos han dado la entereza y la valentía
necesarias para que las sucesivas generaciones de uruguayos pudiéramos
enfrentar, a través del tiempo, muchas situaciones adversas.
Por estas razones es importante reflexionar
sobre nuestra Historia, conocer aquellos hechos que algunos consideran
fundacionales de la nacionalidad mientras que otros los enmarcan en diversos
procesos de organización de los estados en la región rioplatense, recuperar las
distintas identidades étnicas y sociales de las personas que participaron de la
revolución en múltiples modalidades, generar pensamiento crítico sobre el
pasado, debatir con respeto por todas las opiniones y todas las visiones
particulares e individuales y, finalmente, también es importante divulgar
nuestras particularidades ya que nos caracterizan y enorgullecen.
Un presente para
vivir:
En estos doscientos años se ha construido
una sociedad con un sentido de pertenencia a nuestro suelo, a nuestro pasado y
a ciertos comportamientos culturales que nos son comunes, “que nos permiten ser de un modo parecido
pero ligeramente diferentes, según
la visión que cada uno tiene del mundo”.
Entendemos hoy que es necesario incrementar ese sentimiento,
fortalecer la libertad, la independencia y la construcción permanente de
nuestro ser colectivo: otorgar este sentido a los festejos en el camino del
respeto a la diversidad y en el disfrute y el compromiso del ciudadano respecto
del presente del que es protagonista.
Por estas razones tenemos que celebrar,
respetar la identidad diversa de colectividades, grupos y personas, apreciar
los cambios constantes porque ellos nos permitirán continuar desarrollándonos
como una sociedad con características culturales propias.
Un futuro para
proyectar:
Las oportunidades para construir y transformar exigen adaptación a
los cambios, reconocer que vivimos en un país que otros construyeron así como
nosotros construimos para las nuevas generaciones. Asimismo estas oportunidades
exigen una actitud colectiva de participación y reconocimiento en lo que
tenemos en común, que nos identifica y distingue pero que nos une también a
otros pueblos en la región, en el continente y en el mundo, en la oportunidad
del bicentenario de aquellos procesos políticos que conmovieron a Europa y
América en el lapso de unos pocos años.
El futuro como creación desde el presente, según el pasado
histórico que es necesario revalorizar, es posible con la participación de
todos. Seremos y nos transformaremos de continuo sin perder la personalidad
colectiva ni la convivencia republicana.
Por lo tanto para un país en crecimiento, también es importante
forjar posibilidades de trabajo, tener motivos para la esperanza, educar para
un pensamiento crítico, autónomo y con futuro, favorecer la investigación, la
innovación, la justicia y el respeto por la persona y la diversidad en todos
los órdenes de nuestra vida social.
Con motivo de la celebración del Bicentenario del Proceso de
Emancipación Oriental, enmarcamos los festejos en un espacio de libertad,
igualdad, justicia y solidaridad que convoque a los uruguayos más allá de toda
frontera a recordar juntos un momento de su historia y a proyectar su futuro.